Hace mucho tiempo vivieron tres novillos unidos por una gran amistad. Juntos se dirigían a pastar la jugosa hierba en la pradera y juntos bebían agua del río. Durante largos años vivieron en paz y concordia.
La alianza existente entre los tres amigos les hacía invencibles.
Tanta era la fuerza que nacía de la hermandad de aquellos tres novillos que hasta el león les temía. Un día al león le entraron ganas de comerse a un novillo. Durante mucho tiempo buscó la forma de llevar a cabo su plan. Por fin halló una hábil estratagema.
Se dirigió hacia la pradera donde se hallaban. Les saludó y se puso a charlar amablemente con ellos. Los novillos, al ver la cordialidad del rey de la selva, no duraron en tratarle como a un amigo más. Y esto era lo que pretendía el león.
Una mañana muy temprano, cuando todavía el rocío bañaba las altas hierbas, el león fue en busca del novillo más viejo y le dijo: "No te fíes de tus compañeros. ¿No te has dado cuenta de cómo te marginan con frecuencia? Estoy convencido de que están tramando algo contra ti. Pero no temas, yo soy tu amigo y quiero ayudarte".
El novillo creyó lo que el león le decía.
Al día siguiente muy de mañana el león pronunció el mismo discurso ante el novillo más joven de los tres: "¡Cuidado, no te confíes a tus compañeros! ¿No ves que siempre están juntos? Estoy seguro que están urdiendo algo para excluirte. Pero no tengas miedo yo estoy a tu lado. Te apoyaré".
El menor de los novillos creyó también las palabras embusteras del león.
Así fue como las malas artes del león rompieron la amistad entre los tres novillos, compañeros desde hacía tanto tiempo. Así fue como los tres jóvenes toros, recelando y desconfiando, marcharon a pastar cada uno a un prado distinto.
A partir de este momento el león pudo llevar a cabo su pérfido propósito. Los tres novillos habían perdido la fuerza que nacía de su compañerismo y afecto. Rota la armonía y la amistad, fueron presa fácil de los afilados dientes del león.
El fiero león atacó primeramente al mayor y lo devoró. Luego al menor, y finalmente al mediano.
El maestro de sabiduría enseña: De la amistad profunda y sincera nace una fuerza que nadie puede destruir. Pero cuando la desconfianza entra en casa de la amistad, todas sus paredes se vienen abajo y hay gran ruina. Se fiel a tus amigos; confía en ellos.
(Popular norteafricano)