En este libro el autor plantea
una pregunta que no es en balde: ¿Qué estamos diciendo cuando hablamos de
libertad religiosa? La libertad religiosa es un tema poliédrico que tiene
muchos aspectos o dimensiones. Sin ser exhaustivos podríamos
citar su relación con la verdad, con la conciencia, con la tolerancia, con la
objeción de conciencia, con la moral, con el relativismo, con la política,
con los Estados…
Por otro lado, al
hablar de la libertad religiosa existe bastante imprecisión, por no decir
confusión terminológica y de contenidos. Por ejemplo, ¿qué se entiende por
laicidad, laicismo,confesionalidad-aconfesionalidad, multiculturalismo,
tolerancia, neutralidad...? Por esta razón parece conveniente ajustar la
terminología con el fin de saber a qué nos estamos refiriendo cuando usamos
unas u otras palabras y para poder establecer un diálogo verdadero.
Existen otros asuntos
íntimamente relacionados con el principio-derecho de libertad religiosa, como
son la religión en el espacio público, la enseñanza religiosa en la escuela
pública, la financiación de las confesiones religiosas, que no se pueden
desligar de principio de la libertad religiosa. Tratar estos temas como
compartimentos estancos no tiene sentido. No es coherente reivindicarlos ni
rechazarlos si no se hace desde la dimensión antropológica de la libertad
religiosa.
La libertad religiosa es un
derecho fundamental basado en la dignidad de la persona humana. El hecho
religioso en cuanto tal es algo esencial a la persona, aunque la creencia en
Dios a través de la historia haya llevado y lleve consigo excesivos ropajes y
adherencias extrañas. Tanto desde el lado de la creencia como desde el de la
increencia, o la no creencia, demasiadas veces, se hace frentismo con razones
cargadas de ideología. Se advierte con frecuencia el exceso de agresividad que
existe en esta dialéctica por parte de todos.
Por estas razones, la
pretensión última de estas páginas no es otra que la de ofrecer un estudio
sobre la libertad religiosa que favorezca el diálogo sincero, real y fructífero
entre creyentes y no creyentes, llamados todos a construir un mundo mejor.