
Queridos diocesanos:
En vísperas de la peregrinación que el Papa Benedicto XVI va a realizar a Santiago en este Año Santo Compostelano, exactamente el día 6 de noviembre, quiero invitaros a que lo acompañéis espiritualmente. Esta nueva presencia del Santo Padre en España -ya estuvo en 2005 con motivo de la Jornada Mundial de la Familia y sin duda volverá el año próximo para la Jornada Mundial de la juventud-, significa honra a todas nuestras Iglesias locales que tienen en la ciudad del Apóstol Amigo del Señor la referencia más emblemática de las raíces de la fe y de la catolicidad. Nosotros, que vemos pasar por el Camino de Santiago a peregrinos de todo el mundo, no podemos olvidar tampoco lo que representa como itinerario de fraternidad y auténtico forjador de la unidad espiritual de los pueblos de Europa.
Pero el Papa nos ofrece también su testimonio como peregrino. El Sr. Arzobispo de Santiago ha señalado que “es la primera vez en la historia de los años santos compostelanos que un Papa ha querido venir expresamente para hacerse peregrino con los peregrinos que están llegando para participar en las gracias jubilares”. Yo creo también que debemos agradecer vivamente a Benedicto XVI esta afirmación de los fines esencialmente religiosos de la peregrinación, por encima de otros también legítimos pero no tan decisivos para el encuentro con Dios. Sigamos los pasos del Papa en Santiago con nuestras oraciones y nuestro afecto cordial. Yo estaré allí, D.m., para representaros a todos, porque donde está Pedro está la Iglesia. Hubiera querido recibir en Sahagún la Cruz de las JMJ y el Icono de la Virgen, que llegarán el mismo día 6 a nuestra diócesis. Pero considero un deber de la colegialidad episcopal el encontrarme en Santiago con el Santo Padre y con los demás obispos españoles para venerar con él el sepulcro del Apóstol bajo cuyo patrocinio la fe cristiana se extendió por España y por tantos lugares del mundo.
El mismo día 6 el Papa se trasladará a Barcelona para, al día siguiente, dedicar al culto divino con rito solemne el templo expiatorio de la Sagrada Familia, diseñado e iniciado por el genial arquitecto y futuro santo -así lo esperamos- Antonio Gaudí (+ 1926). No olvidéis que dejó en León y en Astorga monumentos dignos también de admiración. En la atrevida arquitectura de las naves y torres de aquella iglesia se expresa no solamente la historia de la salvación centrada en Jesús, María y José, sino también el significado de la familia como célula básica de la sociedad. Gaudí y los restantes promotores del templo expiatorio tenían muy claro que hacían una obra en honor de Dios y al servicio de la Iglesia, pero también con una finalidad de atención a los pobres y a las necesidades del momento. De hecho proyectó unas escuelas que todavía se conservan, para unir al servicio social el servicio a la cultura.
Os pido, pues, a todos que estéis atentos al mensaje que sin duda el Papa nos dejará tanto en Santiago como en Barcelona. Y que en las misas de la solemnidad de Todos los Santos y en los ejercicios piadosos de los días previos pidáis al Señor por el fruto espiritual y pastoral tanto de la presencia de Benedicto XVI en España como del paso de la Cruz de las JNJ por nuestra diócesis.
Con mi cordial saludo y bendición:
+ Julián, Obispo de León
En vísperas de la peregrinación que el Papa Benedicto XVI va a realizar a Santiago en este Año Santo Compostelano, exactamente el día 6 de noviembre, quiero invitaros a que lo acompañéis espiritualmente. Esta nueva presencia del Santo Padre en España -ya estuvo en 2005 con motivo de la Jornada Mundial de la Familia y sin duda volverá el año próximo para la Jornada Mundial de la juventud-, significa honra a todas nuestras Iglesias locales que tienen en la ciudad del Apóstol Amigo del Señor la referencia más emblemática de las raíces de la fe y de la catolicidad. Nosotros, que vemos pasar por el Camino de Santiago a peregrinos de todo el mundo, no podemos olvidar tampoco lo que representa como itinerario de fraternidad y auténtico forjador de la unidad espiritual de los pueblos de Europa.
Pero el Papa nos ofrece también su testimonio como peregrino. El Sr. Arzobispo de Santiago ha señalado que “es la primera vez en la historia de los años santos compostelanos que un Papa ha querido venir expresamente para hacerse peregrino con los peregrinos que están llegando para participar en las gracias jubilares”. Yo creo también que debemos agradecer vivamente a Benedicto XVI esta afirmación de los fines esencialmente religiosos de la peregrinación, por encima de otros también legítimos pero no tan decisivos para el encuentro con Dios. Sigamos los pasos del Papa en Santiago con nuestras oraciones y nuestro afecto cordial. Yo estaré allí, D.m., para representaros a todos, porque donde está Pedro está la Iglesia. Hubiera querido recibir en Sahagún la Cruz de las JMJ y el Icono de la Virgen, que llegarán el mismo día 6 a nuestra diócesis. Pero considero un deber de la colegialidad episcopal el encontrarme en Santiago con el Santo Padre y con los demás obispos españoles para venerar con él el sepulcro del Apóstol bajo cuyo patrocinio la fe cristiana se extendió por España y por tantos lugares del mundo.
El mismo día 6 el Papa se trasladará a Barcelona para, al día siguiente, dedicar al culto divino con rito solemne el templo expiatorio de la Sagrada Familia, diseñado e iniciado por el genial arquitecto y futuro santo -así lo esperamos- Antonio Gaudí (+ 1926). No olvidéis que dejó en León y en Astorga monumentos dignos también de admiración. En la atrevida arquitectura de las naves y torres de aquella iglesia se expresa no solamente la historia de la salvación centrada en Jesús, María y José, sino también el significado de la familia como célula básica de la sociedad. Gaudí y los restantes promotores del templo expiatorio tenían muy claro que hacían una obra en honor de Dios y al servicio de la Iglesia, pero también con una finalidad de atención a los pobres y a las necesidades del momento. De hecho proyectó unas escuelas que todavía se conservan, para unir al servicio social el servicio a la cultura.
Os pido, pues, a todos que estéis atentos al mensaje que sin duda el Papa nos dejará tanto en Santiago como en Barcelona. Y que en las misas de la solemnidad de Todos los Santos y en los ejercicios piadosos de los días previos pidáis al Señor por el fruto espiritual y pastoral tanto de la presencia de Benedicto XVI en España como del paso de la Cruz de las JNJ por nuestra diócesis.
Con mi cordial saludo y bendición:
+ Julián, Obispo de León