Jesucristo, Dios y hombre verdadero, en quien todos los valores hallan su plenitud.
El amor y el servicio, la pobreza de espíritu, la mansedumbre, la misericordia, la pureza de corazón, la búsqueda de paz y de la justicia, la paciencia frente a la persecución.
No tenemos otro modelo mejor ni más perfecto que el de Jesucristo para dar sentido pleno a la vida, para llenarla de virtudes y valores, para vivirla en plenitud.
