La religión en la escuela enseña a RENUNCIAR. Enseña una realidad tan humana como la renuncia. Solo es libre quien en aquella suma de niveles de su persona otorga a la razón analítica la capacidad de ser soberano de sus instintos.
Enseña a VIVIR. Enseña a vivir sin excluir ninguno de los elementos propios y naturales de la vida.